La historia de parto de Mónica

Parto:

Hospital

Gestación:

40s 5d

Curso:

Pack digital hipnoparto

La historia de parto

Mi bebé nació en la semana 40+5, un  viernes a las 22:12h, sorprendiéndonos con 4'04 kilitos de amor.

Durante el embarazo, quería conocer el proceso de parto y todas sus posibilidades, protocolos, mis derechos... y así lo hice a través del curso de hipnoparto, preparación del centro de salud, algunas lecturas y relatos de otras madres.  Todo ello me aportaba cierta calma.

Empecé con las olas a las 7 de la mañana del día anterior, el jueves. Se parecían a algunos dolores de regla. Llevaba unos días caminando bastante, así que estaba súper contenta porque evitaba la inducción y mi bebé decidía cuando nacer.

Las olas aumentaron poco a poco, las llevaba con calma respirando, escuchando las meditaciones y relajaciones y revisando con la app ONA cada cuántos minutos eran. A las 5 de la tarde decidimos ir al hospital, pues eran más intensas y aún había que pasar por protocolo covid (PCR...).

En el hospital tuve que entrar sola al principio y me llevaron en una silla (no es la postura más cómoda! ). Pregunté y estaba dilatada de 3cm, nos hicieron PCR (a mi pareja y a mi) y nos dejaron en una habitación. En la habitación había dos camas (que prácticamente no utilicé), una pelota y la ducha. El agua caliente de la ducha era lo que más me aliviaba. Estuve con mi pareja que me recordaba respirar y me ayudaba con diferentes posturas y todo el tiempo escuchamos música relajante de fondo y estábamos con la luz apagada.

Sobre las 12 de la noche las olas eran tan intensas que pensaba que estaba de parto y pedí que la matrona me dijera cuánto había dilatado. Durante este periodo no tuve suerte con la matrona que nos acompañó. Acudió a verme varias veces y solo me decía que "no me veía tan mal" y comprobó que seguía de 3cm.  Mi pareja recuerda que las olas se paralizaban cuando ella nos visitaba (los intervalos eran más largos). Quizás en ese momento debimos haber preguntado si podía acompañarnos otra  matrona o matrón.

Finalmente a las 2 de la mañana decidí pedir la epidural, nos bajaron a paritorio y a las 4 y media de la mañana me la pusieron. Aún estaba de 4 cm.

Por fin descansamos y volvimos a coger ánimo. Por la mañana me ofrecieron romper la bolsa para acelerar la dilatación y accedí. La dilatación iba lenta pero todo iba bien, seguía respirando, seguía con la música, releí algunas notas que me había llevado y cómo tenia cierta movilidad en las piernas, traté de moverme lo máximo posible.

A las 7 de la tarde del viernes estaba en dilatación completa y el matrón que me acompañaba en esta ocasión me dijo que podía empujar. No lo tenía claro pero, al tener la epidural no sabía bien, así que empecé a empujar y cambié varias veces de postura. Pasado un tiempo, me dijeron que me pondrían oxitocina para ayudar. Pronto empecé a sentir todos los dolores, me decían que al pasar tanto tiempo podía ocurrir que la epidural dejara de hacer efecto.

Hubo cambio de matrón/a y enfermera y a pesar de su buena voluntad, llevaba casi 3 horas empujando y empecé a dejar de confiar en lo que me estaban diciendo y a sentir que necesitaba ayuda, así que pedí que viniera la ginecóloga a ayudarme.

Finalmente a las 10 llegó la ginecóloga que me informó de todo lo que iba a realizar (episiotomía y el uso de ventosa). El bebé estaba en una posición un poco complicada y por eso le costaba salir. Yo pude estar un poco semisentada y ver salir nacer a mi bebé, que me lo pusieron directamente en mis brazos.

Fueron unos minutos muy intensos y lloramos a mares al ver a nuestro Tristán en el mundo.

La gine cortó el cordón umbilical antes de tiempo porque tenía que priorizar coser mi herida y estos minutos tras el parto fueron un poco incómodos, no pude dar el pecho hasta volver a planta, no vi la placenta (aunque la matrona y enfermera  fueron super amables y me hicieron una impresión,...) aún así, yo ya estaba con la oxitocina por las nubes, feliz por la llegada de mi bebé.

Me hubiera gustado que todo fluyera aún más, pero, hay muchos factores que no podía controlar. Gracias a las herramientas y toda la información del curso sentí que formaba parte activa del proceso, lo viví de manera positiva e hice lo que pude dentro del contexto en el que me encontraba.

Sin duda, el parto ha sido una experiencia trascendental y conocer el proceso me ha ayudado a conectar con esta vivencia tan increíble.

Mónica