La historia de parto de Amaia

Parto:

Inducción

Gestación:

41s 5d

Curso:

Pack digital hipnoparto

La historia de parto

Mi parto comenzó como una inducción. A pesar de intentar por todos los medios que se iniciará de manera natural mi cuerpo o mi peque no estaban aún preparados, parece que necesitaban un empujón. Probamos prácticamente todo lo indicado en el curso y lo que leíamos: infusión de frambuesa, sexo, paseos, aceite esencial de Salvia, etc etc. Incluso en la 41+3 pasé por un intento de maniobra de Hamilton. No fue agradable y no consiguió llevarse a cabo, parece que tenía el cuello del útero muy retrasado y la gine no llegaba bien para poder hacer la separación.

Llegados a la semana 41+5 y habiendo tomado yo la decisión de querer inducir, en parte por saturación mental y física, fuimos al hospital a comenzar el proceso. Me colocaron el propess sobre las 12.00. En un par de horas se desató la locura, comenzaron las olas de manera continuada y sin descanso. No había estabilidad para medir los tiempos.  Duraban aproximadamente un minuto y me venían cada 40s.Las viví de manera intensa puesto que no me las esperaba tan rápido y tan continuas. Por otro lado, seguíamos en la sala de monitores, donde me encontraba desde el inicio de la inducción. Como puedes imaginar era el lugar menos íntimo posible. Nos encontrábamos con el parto lanzado en un lugar inesperado y sin nuestras herramientas que tanto habíamos preparado. En un momento de lucidez, ante tal tsunami, pedimos una pelota de pilates y mi marido salió a por la maleta. Me puse los auriculares, las afirmaciones positivas y mi marido colocó la TENS, junto con la pelota conseguí aislarme y estar relativamente cómoda.

Estuve casi 4 horas en aquella "sala" controlándome las olas con estas pocas herramientas. Lo que más me sirvió fue la máquina TENS. Fue de gran ayuda, la iba controlando yo misma, subiendo y bajando y llevé aquellas olas tan intensas y sin tregua más llevaderas. De hecho, las matronas y gines alucinaban de cómo estaba gestionado el momento. Los masajes no me ayudaban, ni en forma de corazón ni las presiones en el sacro.

Tras 4 horas y sin entender porque seguíamos allí por fin me vinieron a ver. En este tiempo había pasado por el baño a vomitar todo lo que tenía dentro. Me hicieron el primer tacto para valorar si me llevaban a sala de dilatación. Estaba de 3-4cm, me pusieron una bata, me colocaron la vía (2 intentos y muy doloroso) y me fui andando yo misma hasta la sala de dilatación. Aquí mi marido se quedó fuera esperando a que me acomodarán. Eran las 19.00. Entrego mi plan de parto.

En este momento me visita una gine y me comenta la idea de ponerme ponerme la epidural. Yo tenía intención de esperar un poco más pero llevaba 4horas sin descanso y no me veía con fuerzas de aguantar mucho más. Además esta gine me decía de romper la bolsa para acelerar el proceso aún más y que al hacer eso se iba a incrementar la intensidad y el dolor. Con toda esta información decidí colocarme la epidural pero esperar a romper la bolsa yo misma de manera natural. Así fue, a la media hora de colocarme la epidural tuve una rotura superior de la bolsa. La epidural me hizo efecto inmediato y sentí alivio y descanso. En el hospital de Navarra la epidural funciona por "bolos", cada 35min sale automáticamente una dosis, si sientes que necesitas más anestesia puedes pedir "bolos" adicionales. A mi no me hacía falta, me sentía cómoda con el funcionamiento normal. En el momento de colocarme la anestesia a mi marido le pidieron salir.

Son las 20.00, ahora sí me encuentro en una habitación tranquila, con mi lámpara de sal y nuestra música. El ambiente es ideal y nos respetan mucho. Me encuentro tumbada y monitorizada pero estoy cómoda. A las 23.00 me hacen un tacto y estoy de 6cm. A partir de aquí las horas empiezan a pasar y el proceso parece que se ralentiza. En algún momento incluso llegamos a dormimos.

Sobre las 4.00 me vuelven a mirar y sigo de 6cm por lo que me comentan la idea de añadir oxitocina, poco a poco, para que el proceso vuelva a activarse. Yo intentaba moverme de lado a lado y hacer ejercicios con las piernas lo poco que podía... Seguíamos con nuestro ambiente en la habitación, lámpara de sal, luces apagadas, música, aromaterapia, relajaciones. Me iban realizando tactos (no me hacían gracia pero de vez en cuando entiendo que había que ir mirando porque se alargaba mucho). Los últimos cm de dilatación se hicieron eternos. Sobre las 6.00 estaba en 8cm, no acababa de dilatar y empezó a entrar más gente a la habitación porque el pulso del peque bajaba con cada contracción. Con mucha delicadeza me dijeron que al bebé no le estaban gustando esas contracciones.

Se activó un estado de no tranquilidad aunque nosotros manteníamos la calma.

El ambiente pasó a un segundo plano. Decidieron pasarme a la sala de partos para hacerle la prueba del Ph al bebé y valorar. La tensión subió un poco. Hicieron la prueba 2 veces y  los resultados fueron buenos pero aquello no acababa de dilatar completamente. Aquí los tactos se sucedían sin miramientos y una ginecóloga estuvo urgando todo lo que quiso para intentar "saltarse" ese centímetro que faltaba. Mi marido dice que parecía como un veterinario que mete la mano a un caballo. Suerte la mía, esta era la misma gine que no pudo hacerme la Hamilton días atrás y que me hizo tanto daño.

En este momento apareció mi ángel de la guarda. Intervino una supervisora con mucha experiencia en el hospital y fue la persona que hizo posible que todo saliera bien.  Entró en acción, me valoró y decidió que era dilatación completa y que ayudando un pelín con fórceps a acabar de encajar la cabeza del bebé en mi cuello y yo empujando después funcionaría. Y así fue. Me ayudaron con los fórceps solo a acabar de asomar la cabecita y después con mis pujos y con el apoyo de todos (en especial de mi marido) salió Inar! Eran las 7.10 de la mañana. 4kg el campeón! Pudimos hacer piel con piel casi 2 horas y tuvimos pinzamiento tardío del cordón.

Gracias a esta última persona, Milá, solo tuve 1 punto externo. Tuvo muchísima paciencia y confío en mi trabajo. Ella vió que podía ser yo misma la que ayudará a Inar a terminar de nacer sin intervenir más. También creo que los masajes perineales (día sí día no) y la gimnasia pre parto fueron de gran ayuda!

Para nada  fue el parto imaginado ni que tanto habíamos preparado. Pero estoy muy contenta de cómo lleve el proceso, de lo valiente y fuerte que me sentí, de las herramientas utilizadas y del curso. Por supuesto de mi marido, implicado como yo desde el primer momento. Todo ello me ayudó a adaptarme a las circunstancias y de poder sacar a mi hijo con mi esfuerzo! Sobre todo me llevo un buen sabor de boca. Gracias a todo el personal del hospital público de Navarra, fueron encantadores con nosotros.

Muchas gracias Paula por tu ayuda con este curso tan útil y bonito para todas las mujeres que queremos sentirnos informadas y conocer el proceso natural del parto sintiéndonos empoderadas!

Cómo cositas negativas que sentí durante el proceso, te diré que no me gustaban nada los tactos, tuve bastantes, pero al ser una inducción me dejé un poco llevar en ese aspecto. Tampoco me gusto la colocación de la vía, me dolió mucho.

Un abrazo y a seguir divulgando tan bien como lo haces para ayudar a tantas mamás!

Amaia