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Episodio #131

Monitorización continua

Mamen e Isabel

En la mayoría de los hospitales en España, es una práctica común que la mujer sea conectada a un monitor continuo durante el parto. Pero, ¿es realmente necesario estar conectadas a un aparato todo el tiempo para saber que todo va bien? ¿O existen otras maneras más respetuosas y efectivas de acompañar durante el nacimiento?

En myBabymyBirth®, hemos conversado con Mamen e Isabel, matronas de Parto en Casa en Sevilla, para abordar este tema y examinar la evidencia detrás de la monitorización fetal. Nuestra misión es que consigas tener tu mejor parto ganando conocimiento para entender tus opciones.

Los dos tipos de monitorización fetal

La monitorización fetal es un recurso utilizado por los sanitarios para valorar el bienestar del bebé viendo cómo varía su frecuencia cardíaca. Este recurso nunca es 100% infalible, pero es lo más factible que tienen para la valoración.

Existen dos tipos principales de monitorización:

  1. Monitorización Continua (El Registro Cardiotocográfico o "Correas"):

    • Se utiliza casi siempre en el hospital.

    • Consiste en dos sondas que se colocan alrededor de la barriga de la madre con elásticos para captar la frecuencia fetal del bebé y las contracciones.

    • Para obtener un trazo continuo "perfecto", la mujer tiene que estar muy quieta.

    • Suele tener cables, aunque existen opciones inalámbricas, estas también tienen limitaciones de señal y movimiento.

  2. Ocultación Intermitente (Doppler):

    • Es la que Mamen e Isabel usan siempre en casa.

    • Consiste en un dispositivo más pequeño (un Doppler) que permite escuchar el latido de manera puntual.

    • También se puede utilizar el estetoscopio de Pinar.

    • En un parto fisiológico en casa, esta monitorización se realiza cada 15 o 20 minutos después de las contracciones durante la dilatación, y cada 5 minutos después de las contracciones durante los pujos hasta el nacimiento.

La evidencia: La monitorización continua no mejora resultados

En partos que no están medicalizados y en embarazos sin riesgos ni patologías, la continua no es la opción recomendada.

La evidencia científica demuestra que:

  • No hay mejores resultados ni para el bebé ni para la madre.

  • Su uso aumenta ciertas complicaciones, la instrumentalización del parto y el número de cesáreas.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las NICE Guidelines (última actualización en 2022) nombran que la monitorización intermitente es la que se recomienda para mujeres con embarazos sanos y con un parto que no esté medicalizado.

¿Por qué la monitorización continua aumenta las intervenciones?

El uso de las "correas" tiene un impacto directo en la fisiología del parto y en el manejo clínico:

  • Limitación de la movilidad: La continua conlleva que la mujer esté más limitada. Si la mujer se mueve, se pierde el sonido, lo que requiere que esté muy quieta. Esto hace que sea más difícil para la mujer acceder a herramientas de confort como el agua, masajes o ciertas posturas.

  • Aumento de la demanda de analgesia: El movimiento limitado hace que el parto fluya menos, lo que se traduce en más demanda de analgesia y, por sí solo, puede llevar a un parto más intervenido.

  • "Ver de más": Durante el parto, el bebé está sometido a cierto estrés, y las alteraciones en la frecuencia pueden ser fisiológicas. Al ver el trazo continuo en la línea, se puede subjetivamente sentir que es patológico, lo que lleva a intervenir más.

  • Interferencia hormonal: La monitorización continua puede interferir en la producción de la oxitocina natural. El ruido o pitido del monitor puede asustar a la mujer, haciendo que suba el cortisol y la adrenalina, yendo en contra de la fisiología.

  • Desconexión del instinto: La continua saca a las matronas y a la madre un poco de su instinto y de sus habilidades. Como profesional, "miro más a la máquina que a la mujer".

En resumen, no se puede comparar un parto que está fluyendo de forma natural con un parto que es una inducción con epidural y oxitocina sintética. Cuando se fuerza el ritmo del bebé, sí que se necesita una vigilancia mucho más estrecha y continua porque los riesgos son mayores.

La monitorización intermitente: Un apoyo desde la calma

La experiencia con el Doppler en partos fisiológicos es muy diferente: la mujer prácticamente es como que ni se entera. Las matronas se adaptan completamente, incluso haciendo la ocultación intermitente debajo del agua o tumbadas mientras la mujer está en cuclillas profundas.

Al no haber ruido externo, la mujer tiene más facilidad para escucharse y conectar con lo que siente. De hecho, hay mujeres que incluso piden que la frecuencia con la que se escuche al bebé sea menor.

Los bebés están preparados para aguantar una bajada fuerte de la frecuencia cardíaca, pues tienen mecanismos para proteger sus órganos principales. Los profesionales, como Mamen e Isabel, son expertas en detectar las señales y actuar desde la calma.

¿Cómo promover el cambio?

El cambio en los protocolos hospitalarios es difícil. Una de las razones es que tener impreso el registro cardiotocográfico es una evidencia física que el hospital puede utilizar para justificar las intervenciones y sentirse más respaldados legalmente.

Para que se ofrezca la monitorización intermitente como una opción más realista, es fundamental:

  1. Que los profesionales se formen y que aumente el ratio de personal, ya que la intermitente requiere una atención más cercana.

  2. Que las mujeres lo demanden, se informen, busquen y pregunten. Los cambios a menudo vienen de que las mujeres "empujen" y pidan opciones.

La clave es tomar la decisión pero teniendo toda la información; entender los beneficios, los riesgos y las limitaciones de ambas opciones.

Lo que aprenderás

  • Qué tipos de monitorización fetal existen durante el parto.

  • Para qué sirve la monitorización y qué información aporta.

  • Qué dice la evidencia científica sobre la monitorización continua y la auscultación intermitente.

  • Cómo influye cada método en la fisiología del parto y en la experiencia de la mujer.

  • En qué situaciones puede estar indicada la monitorización continua y cuándo no.

  • Qué limitaciones y beneficios tiene cada opción.

  • Cómo se realiza la monitorización intermitente en un parto fisiológico.

  • Por qué la continua puede aumentar intervenciones y cómo evitarlo.

  • Qué pueden hacer las mujeres para informarse, pedir opciones y tomar decisiones conscientes.

  • Qué cambios son necesarios para que los hospitales ofrezcan alternativas más respetuosas.

Recursos

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Transcripción

Episodio #131

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Paula Ripol y myBabymyBirth®

Mamá de dos niños, autora del libro Dar a luz con hipnoparto, anfitriona del podcast Tu mejor parto, instructora de hipnoparto y fundadora de myBabymyBirth®. Paula lidera la formación y estará en directo cada semana.

 

Mi misión es que más mujeres consigan tener su mejor parto ganando conocimiento para entender sus opciones y con herramientas para vivir su embarazo y parto desde la calma.

 

En este podcast vamos a hablar de todo lo que tiene que ver con el parto. Entrevistaremos a las mejores profesionales del ámbito de la maternidad desde comadrones, a médicos obstetras.

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