top of page

El relato de María Molina

Parto:

Parto natural

Gestación:

39s+5d

Curso:

Libro 'Dar a luz con hipnoparto'

La historia de parto

Hola Paula!

Tal como hablamos por Instagram, te envío el relato de mi segundo parto en el que todo lo que he aprendido con tu libro 'Dar a luz con hipnoparto' y podcasts 'Tu mejor parto', unido a la experiencia de mi primer parto, ha sido fundamental.

Para comenzar, es importante poner contexto a mi experiencia. Tras un aborto en la semana 13 de mi primer embarazo conocí de cerca la violencia obstétrica, tan es así que estuve a punto de perder el útero, y casi la vida. Nunca me había planteado que estas cosas eran frecuentes y ocurrían con tanta naturalidad en nuestro sistema sanitario, por lo que después de esta horrible experiencia comencé a informarme, a buscar alternativas, para sanar y prepararme para un siguiente embarazo en el que tener mucho más control y poder de decisión. Es en ese tiempo cuando descubrí hipnoparto, tu libro y tu podcast.

Mi primer embarazo fue maravilloso, pero en la semana 39 me realizaron una maniobra de hamilton, ya que mi bebé era "muy grande" y era mejor no prolongar mucho más la gestación. Me puse de parto esa misma noche, y puse en práctica todas las herramientas aprendidas, ya que yo quería un parto natural y sin intervenciones, llegamos al hospital con una dilatación de 5 cm y fui capaz de manejar el dolor y la intensidad durante muchas horas hasta que la dilatación fue completa, pero el expulsivo no comenzaba, el bebé no bajaba. Ahí se desencadenaron una serie de intervenciones que hicieron que mi plan de parto, la idea que tenía y todo el esfuerzo que había hecho hasta ese momento se vinieran abajo, mi experiencia final de parto no fue lo que yo quería, desde ese hamilton hasta el final, teniendo que recurrir a una epidural que me dejó paralizada y en la postura en la que más miedo sentía. Mi bebé pesó 3,270 kg, un tamaño que no tenía nada que ver con lo que me dijeron los gines, y perfecto para haber estado un tiempo más en mi barriga si era lo que necesitaba.

Para mi segundo embarazo y parto decidí confiar en mi cuerpo, sólo escucharme a mí y dejar de lado los miedos. En las ecografías no pregunté nunca el peso de mi bebé, solo me interesaba saber si estaba bien colocada, sana y se trataba de un embarazo sin riesgo para ninguna de las dos, con esta información era suficiente para encarar el parto como quería. Y, aunque me ofrecieron de nuevo realizar un hamilton por la misma razón que con el primero, lo rechacé para que fuese mi hija la que eligiese cómo y cuándo venir al mundo.

El 6 de enero 2026 por la tarde (39+5 semanas) empecé a tener contracciones regulares, cada 5 minutos, y comencé el proceso físico y mental que tenía preparado. Nos quedamos en casa, mi chico y yo solos, con música que me daba mucha paz, velas, bailes y risas. Fuera llovía y entré en un estado de relajación total.

Esto fue entre las 16 y las 19h, yo sentía que el momento se acercaba pero no tenía la sensación de que fuese inminente, por lo que estaba bastante tranquila, preparando incluso últimos detalles de la maleta del hospital y en casa para cuando volviésemos con la niña. Las contracciones pararon sobre las 7 de la tarde, por completo, así que hicimos vida normal, el cuerpo me pedía dar un paseo y cenar y eso hicimos, hasta montamos un mueble que nos habían traido los Reyes Magos! Me acosté a eso de las 12 de la noche y pude descansar hasta las 5.45, que me despertó una contracción de las que sabes que el bebé está al llegar, de ahí ya sí que la intensidad fue brutal, manejamos el dolor en la ducha caliente, paseando por casa y con masajes durante una hora, que ya decidí ir al hospital porque la intensidad era brutal. A las 7 salimos de casa, a las 7.20 llegamos a Quirón Marbella, donde tenía a mi equipo de matronas y matrones de suma confianza, que han hecho tanto de mi embarazo como mi parto la experiencia mas gratificante de mi vida, y a las 8.22 tenía a mi hija de 4,240 kg en el pecho mamando. Imagínate!! Una hora! Ni en mis mejores sueños pensé tener una experiencia así. Cuando llegué a la clínica mi matrón me dijo que pasábamos a paritorio, tenía 9 cm de dilatación y comenzaba a tener ganas de empujar, pasamos a paritorio y allí me coloqué en el suelo, de lado, como me pedía el cuerpo, con mi pijama, a mi ritmo, sin una vía, sin luces fuertes y sólo con mi pareja y el matrón, cada uno agarrándome una mano y diciéndome que mi cuerpo era capaz de hacerlo.

Nunca voy a olvidar la sensación tan animal de sentir cómo mi cuerpo empujaba solo, sin tener que dirigirlo, de forma natural y cuando tenía que hacerlo, en equipo con los movimientos de mi hija. Sentí todo, como la niña iba bajando, dónde estaba en cada momento y que necesitaba de mí, literalmente fue un trabajo en equipo. No sé exactamente cuánto tiempo estuve empujando pero seguro que no fueron más de 15 minutos, se rompió la bolsa y la niña salió muy rápido, sentí el anillo de fuego con intensidad y después mucha paz, mi hija Aurora ya estaba en el mundo, justo cuando por la ventana entraban los primeros rayos de sol, pura poesía todo 🙂.

Se enganchó al pecho, alumbré la placenta y ya entró el ginecólogo a revisarme, me hizo una pequeña sutura por un desgarro y yo pedí un desayuno enorme porque tenía mucha hambre, imagínate la diferencia con mi primer parto, siendo una criatura de un kilo más.

Nunca estaré suficientemente agradecida con la vida, las circunstancias que me llevaron a plantearme cómo quería o no quería dar a luz y encontrar profesionales como tú y mi equipo de matronas y matrones que hicieron posible lo que hasta yo dudé ser capaz de hacer. Gracias a todo esto he tenido una experiencia empoderadora, brutal y salvaje, preciosa y que ha creado un vínculo super especial con mi hija, a la que transmitiré todo el aprendizaje si algún día lo necesita.

Gracias por tu labor, de corazón, y mucha mucha fuerza a todas las mamás que buscan tener esta experiencia, se puede, y merece enormemente la pena.

María Molina y Aurora

bottom of page