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La cesárea de Beatriz

Parto:

Cesárea

Gestación:

40s+ 5d

Curso:

Libro Dar a luz con hipnoparto

La historia de parto

Mi parto fue realmente precioso y mucho tuvo que ver. tu libro Dar a luz con hipnoparto, los podcast Tu mejor parto y tu App ONA.

Te pongo por aquí la historia para poner en valor que una cesárea puede ser realmente preciosa si se respeta. Por supuesto, ¡volveré a los mismos recursos en el siguiente parto!

Aquí va:

Por fin, el pequeño, “bicho”, salió y por fin pusimos nombre: Elías (durante todo el embarazo le llamábamos bichillo y no sabíamos que nombre ponerle 😂). Hace unas semanas os escribí por miedo a una inducción por Instagram y por miedo a que todo fuera diferente a lo que tenía en mente…

El parto fue largo… pero, como buena inexperta, no tenía ni idea de lo que me estaba pasando. El domingo al mediodía, con 40+5 de embarazo, me rajó la bolsa (creo que la diferencia de presiones por tanta lluvia ayudó a ello). En ese momento, pensé: “¿Esto es romper aguas? Qué poco…” 😂 Así que nos preparamos para todo, escribí a mi ginecólogo (José Alberto Rodríguez León) y a mi matrona (Marcela Molano), que enseguida se pusieron en marcha del hospital Quiron Pozuelo (Madrid). Me recomendaron ir por la noche al hospital a ver cómo estábamos y sobre todo ver al peque porque yo no tenía ni una contracción.

Me valoraron, pero el cuello aún no estaba dilatado, aunque la bolsa ya estaba rota. Así que me sugirieron que me quedara en el hospital por precaución, seguir al peque en detalle, poner antibiótico y darme el máximo tiempo de manera segura, me dijeron disfruta como si estuvieras en un hotel, pide tu comida favorita que no entrará nadie a molestar. El lunes seguía sin contracciones y, tras 12 horas, me propusieron darme prostaglandinas para intentar desencadenar el trabajo de parto, seguía echando mucho líquido pero ni una sola contracción. ¡Y funcionó! Las contracciones llegaron, pero mi cuello seguía sin abrirse (solo llegué a 1cm).

Ahí ya no quedó más que usar oxitocina, y ahí sí que empezó la fiesta: contracciones cada 2 minutos, pero el cuello seguía cerrado. Empezamos con dosis híper bajas y fuimos muy muy despacio para dar tiempo a mi bebé y a mi cuerpo. A pesar de todo, lo vivimos con mucha calma, mi pareja y yo, con luces suaves, la pared con afirmaciones positivas, máquina de tens, audios, aroma, nuestra música, y tratando de ayudar al cuerpo a hacer lo que podía.

Después de más de 48 horas con la bolsa rota, oxitocina y mucho trabajo por parte de mi red de apoyo (mi chico, mi ginecólogo y mi matrona), la realidad era que Elías no salía. Algo raro pasaba porque mi útero seguía sin abrirse como debería (2 cm y 70% de borrado), así que decidimos ir a cesárea. Ni las posturas que me decía la matrona ni estar tan bien a solas con mi pareja en la habitación parecía que desencadenase el parto.

A algunas puede asustarles este desenlace, pero, sinceramente, hay que prepararse para todo. ¡Aquí no se decide nada! Es una conversación entre la mamá y el bebé, y a veces se nos olvida que todo tiene que fluir como debe. Así que nos fuimos a quirófano con una sonrisa, felices, porque habíamos vivido un proceso respetuoso y lleno de amor.

En quirófano, nuestro ginecólogo fue genial: nos permitió poner música y luz tenue (aunque no pude ponerla roja, jajaja, por razones obvias). Mi matrona, Marcela Molano (@unamatronaentuvida) ahí estuvo al pie del cañón para que todo saliera según mis deseos y para darme la mano en el único momento que yo trataba de evitar…para mí, era la epidural (por una operación de hace tiempo que fue traumática para mi). Ellos se habían encargado de avisar a la anastesista, y así, ella sabía que tenía que explicarme todo lo que iba a hacer en detalle e ir muy despacio conmigo, y así hizo. Y tras eso, todo comenzó…en ese momento, todo encajó. Lo viví con el cuerpo y la mente en el momento, simplemente disfrutando de todo lo que vino, tal y como era. Sonaba en nuestro altavoz de quirófano una de nuestras canciones favoritas de la lista de parto (51 canciones en modo aleatorio): song for Elías (del grupo the cat empire que también os recomiendo 😂) Y mientras el papá y yo cantabamos, tal y como parecía que debía ser, este pequeñajo decidió su nombre y, como si mi padre quien se fue hace unos años (también se llamaba Elías) ayudara y nos diera el regalo más bonito que se puede tener. Todo tenía que ser asi, todo encajaba y solo teníamos que entender las señales. Incluso la anestesista después de que nos pusieran al peque nos dijo: por un momento parecía que estabais cantando! Y si, estábamos cantando como si estuviéramos en un concierto de nuestro grupo favorito ❤️.

Y aunque suene sorprendente, de verdad, mirando atrás, siento que fue el parto de mis sueños. Puedo llorar de felicidad por haber vivido todo eso, por haber disfrutado el proceso y por conocer a mi peque con tanta calma y amor. ❤️.

Este peque ni siquiera lloraba, salió súper tranquilo y sin asustarse, pude hacer piel con piel inmediato, pinzamiento tardío, empezamos rápidamente con mi matrona la lactancia en reanimación, tengo mi árbol de la vida impreso…todo.

Con esto quiero deciros que una debe preparar cuerpo y mente en el embarazo y, que solo con eso, se podrá disfrutar de todo tal y como pase.

Gracias Paula por todo lo que haces, siento que has contribuido en darme el momento más bonito de toda mi vida.
🤗🤗

Un saludo,
Beatriz Bonilla García

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