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El PVDC de Natalia Hernandez

Parto:

PVDC con walking

Gestación:

38 s

Curso:

Libro 'Dar a luz con hipnoparto'

La historia de parto

Hola Paula!!!

He tratado de no pasarme pero me ha parecido tan INCREÍBLE que no puedo omitir más detalles.
Estoy super agradecida a ti por tu libro, tu app ONA y todo lo que divulgas en Instagram y que me dejes contarlo, porque para mí esto no es un buen parto, es una herida que cierra, un trauma que lleva tres años haciéndome polvo, me sentía fracasada. Vamos!

En la semana 34 empecé con lo que yo creo que eran pródromos. Nos fuimos incluso a urgencias porque me daba miedo que fuera una amenaza de parto prematuro ya que había estado perdiendo tapón mucoso y pensé que se podría estar modificando en cuello al salir tapón y el resto de síntomas. Pero nada, el cuello no estaba cambiando ni nada y nos fuimos a casa.

Total que me pasé desde la 34 hasta el día que cumplía las 38 con muchas cosas. Dolores de regla suaves, dolores de riñones. Muchas contracciones de Braxton, mucho dolor de presión en el culete... Sobre todo al final del todo ya me pasé como una semana que parecía que iniciaba el trabajo de parto por la noche y luego se paraba. Pasaba las noches sin dormir y por la mañana se paraba y tenía que echar siestas por el día... Estaba agotada.

El miércoles 25, que tenía cita con la matrona de mi pueblo y justo cumplía 38 semanas le conté todo y me tocó la barriga para ver la posición y me dijo que la niña pintaba estar en posterior. Que yo ya había escuchado podcast y leído mucho sobre el tema y ya estaba poniéndome mucho en posiciones que favorecieran.

Ese día también tuvimos que irnos a Salamanca porque mi marido tenía cita con el neurólogo: está teniendo una crisis muy fuerte de neuralgia del trigémino. Que duele horrores por lo visto.

Cuando vamos a la ciudad, (como vivimos en un pueblo) pues procuramos encargar compra para recogerla y así aprovechamos el día como "de hacer recados" y tal. Fuimos con mi hija de 2 años y 9 meses y luego al volver cenamos, la acostamos y yo estaba también metida ya en la cama agotadisima a las 21 de la noche. Pero hice la última escapada al WC y según me siento empieza a salir mucho líquido y bueno se notaba que no estaba orinando, estaba súper segura de que era la bolsa.

Avisé a mi marido que andaba por el salón y empecé a llamar a mí plan de cuidados de la niña: mi padre y mi hermana. A dos horas de viaje mi padre y dos horas y media mi hermana. Mi hermana estaba trabajando en turno de noche y acababa a las 23, hasta esa hora no podía salir. Mi padre tenía que terminar algunas cosas también pero llegaron mi padre a las 12 o así de la noche y mi hermana a la una y media. Más o menos.

Me puse a recoger la compra, que la había dejado por la cocina, en plan "mañana lo hago tranquilamente"...
A las 2 y media decidimos irnos, no porque yo estuviera en parto activo pero como teníamos una hora de hospital nos daba miedo que se activase más rápido de lo que podíamos gestionar y mi padre es un poco agonías y estaba preocupado y dijimos bueno pues nos vamos y ya vamos viendo. Aunque yo sabía que no estaba de parto activo perfectamente y además no había que correr porque el agua era transparente totalmente. Siempre fue transparente desde ese momento hasta el final, esto quiero destacarlo.

Llegamos al hospital y en urgencias confirman que era bolsa rota y tal y me hacen un tacto obligatorio porque si no cómo iba ella a saber.... Me dijo que estaba como de 3-4 cm y borrado a un 80%. Lo que me encantó oír pero la suerte que justo empezó a salir algo que era algo amarillento verdoso (que llevaba saliéndome semanas por lo que me fui a urgencias en la 34 y yo estaba convencida que era tapón mucoso) y la tipa que me atendió empezó a decir que eso eran aguas con meconio y que me iba a quedar ya en paritorio porque era de urgencia y que me tenía que poner una vía ya. Le dije pero cómo me vas a poner una vía ya según entro por la puerta. Que eso yo creo que es tapón. Las aguas están claras sólo hay dos grumos de eso que llevaba echando desde la semana 34... Ya empecé peleando desde el primer momento.

Me llevan a paritorio y me empiezan a monitorizar y paso la noche allí en una sala de paritorio. Tratando de moverme pero también de descansar algo y dormí como 3 horas o así. Pero ya con el peso del supuesto meconio. No estaba de parto y entré en un terror atroz de acabar como mi primer parto, con ansiedad y llorando desde ya.

A la mañana al cambio de turno vino otra matrona super amable que siempre me tranquilizaba y decidió subirme a planta a ver si así me relajaba, salía del bucle.

A todo esto mi marido con una crisis enorme de la neuralgia, que incluso me dejó en la planta y se fue a urgencias a ver si le daban algo para el dolor... al final solo estaba durmiendo y con dolor. No me servía para nada de apoyo emocional, aunque no fuera su culpa obviamente. Pero seguía sin contracciones y se veía claramente que no estaba de parto. Lo que incrementaba más mi miedo a empezar con las intervenciones y venga llorar y llorar durante todo ese tiempo. Super angustiada, porque además mi marido estaba mal y no estaba disponible.

Me vinieron a decir que a las 21 empezábamos inducción porque ya habían pasado las 24h de la rotura y les dije si podíamos esperar a la mañana porque yo había dormido 3 horas en los últimos 3 días y mi marido estaba hecho polvo, estaba completamente sola... Pero vinieron las ginecólogas y me dijeron que no tenía sentido esperar y que para qué nos íbamos a arriesgar a una infección por esperar.

Y bueno yo en el fondo quería empezar, solo quería aplazarlo por descansar ambos esa noche, así que bajamos a paritorio y empezaron la inducción a las 12 de la noche, pero empezaron muuuuuy poco a poco por miedo a no pasarse de la dosis con la cesárea anterior.

Pasé la noche muy bien, incluso dormí 2 horas. Pero antes del cambio de turno me ofrecieron un tacto y les dije que sí. Por favor alguna buena noticia o algo. Cuando me dice estás de 2cm con un 80% de cuello borrado. Y yo ahí ya me vine abajo otra vez en el bucle en el que llevaba los dos días anteriores. Que eso tenía la misma pinta que mi primer parto, que para qué íbamos a seguir con la inducción que ya fuéramos a cesárea directamente, que era bobada hacerme pasar por eso para acabar igual. Venga llorar que casi no podía ni hablar.

Pero en el cambio de turno me vino el karma a ver, porque vino una matrona llamada Inés Alegre, que estaría 12 horas (de 8 a 20 conmigo) y que sería mi salvación. Me preguntó qué me pasaba y se lo expliqué. Ella me hizo reaccionar: "Si quieres ir a cesárea llamo a los ginecólogos pero si quieres parto vaginal tienes que dejarme intentarlo y tú tienes que intentarlo conmigo. Yo subo la cantidad de oxitocina, que todavía estamos en márgenes y vamos a ello. Pero tienes que intentarlo conmigo".

Y yo ahí ya reaccioné y salió lo que había estado preparando con el hipnoparto. Me vine arriba y acepté luchar junto a ella por ese parto. Me hizo un tacto para tener ella su misma referencia el resto del día, que me pareció bien. Estaba de lo que había dicho la segunda chica que me hizo el segundo tacto y no la primera de urgencias que ni acertó en la dilatación ni en el meconio. A todo esto todo el tiempo las aguas eran impolutas transparentes cristalinas, y además me terminó de romper la bolsa, porque estaba rota solo por arriba y tenía como una balsa abajo que impedía que la niña bajase, eso fue increíble. Sentí mucha liberación. Y a partir de ahí empezó a subir la oxitocina y empecé a tener contracciones ya más fuertes y rítmicas.

Hice toda la dilatación con audios de la app ONA y con la máquina TENS. Llevándolo muy bien. Ella iba indicando a mi marido donde apretarme y me puso en unas posiciones de lado y me tocaba en ciertos sitios que me aliviaba muchísimo. Hasta que dejé de llevarlo bien y me ofrecieron primero el gas, pero a mi el gas en el primer parto me dio la sensación de marearme y no lo quise, así que me ofreció una ducha. Y esa ducha me hizo que lo llevara aún peor, cosa que en mi primer parto fue justo al contrario. Pero aquí con la ducha eso se intensificó. Empecé a vomitar. Les dije que quería la walking. Y eso ya estaba en un punto en el que acabé tirada en la puerta del baño tratando de salir de la ducha a cuatro patas gritando de una manera que no había gritado así en mi vida. No puedo describir esa manera de gritar tipo gutural pero desde dentro del alma . Y a la vez mi cuerpo empujaba solo. Yo eso no lo podía controlar. Ni el pujo ni el grito. Eso fue bestial.

Llegaron a ponerme la walking y me hicieron un tacto pero no recuerdo si fue antes o después de la walking. Que ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Tratar de estarme quieta mientras me la ponían y con contracciones que me invitaban ya a empujar. Después de eso ya me pude relajar y es que creo que fue una decisión acertada porque ya había dilatado toda la inducción en completa solo con la tens y los audios y eso me ayudó a disfrutar también el expulsivo, que fue increíble.

No notaba dolor pero notaba presión en el culete así que cuando venía traté de bajarla un poco estando de pie y agachándome como en cuclillas. Pero me dijo que probáramos tumbada agarrándome yo de las rodillas e impulsándome hacía adelante, porque de la otra manera no la estaba bajando. Y como a mí me daba miedo repetir el no bajarla como en el primer parto me puse así y no estuve incómoda. Probamos también de lado pero tampoco bajaba. Como mejor la movía era agarrándome las rodillas.

Y así empezó a decirle a mi marido que mirase que eso era el pelo y le dije que trajeran el espejo que quería verlo. Me dijo venga dos contracciones y voy a por el espejo. Me trajeron uno pequeño al principio y luego enorme con el que pude ver todo todo. Fue impresionante, precioso. La niña siempre tenía una mano en la cara, que Inés notó siempre en cada tacto y cuando rompió la bolsa y cuando salió así fue. Salió con la mano en la cara. Luego enseguida ya le salió el cuerpo. Me la dieron y la puse en el pecho. Me pusieron oxitocina para el alumbramiento de la placenta que no me importó y acepté para evitar los riesgos y en no sé, cinco minutos tras salir la niña salió la placenta. La revisó delante de mí y me la enseñó. Pude echar fotos tanto de la placenta como de mi hija en ese momento de la cabeza fuera. Me dio puntos internos no sé cuántos, porque los dan seguidos. Y externos fueron 4. Un desgarro de segundo grado seguramente por como tenía la mano puesta delante de la cara.

Pero estoy estupendamente y super contenta de cómo salió todo. También quiero agradecer desde aquí a la pedazo de profesional Inés Alegre que es la matrona que me acompañó, la que me impulsó a intentarlo, ella me puso en posiciones que igual ni sé para qué sirven pero hubo cosas que me hizo que me aliviaron los dolores incluso me quedaba extasiada entre contracciones, o sea una profesional formada, pero además de estar formada es querer hacerlo porque tú puedes saber las cosas que ella me hizo y pasar totalmente de formar parte del proceso y ayudar y es que esta chica de verdad es que no tengo palabras para describir lo que me hizo física y emocionalmente.

También quiero mencionar a mí marido, que a pesar de estar hecho polvo con la neuralgia del trigémino me ayudó en cada contracción presionando el sacro con todas sus fuerzas y masajeando, en la ducha se metió conmigo y se mojó entero... Estuvo en el parto super involucrado y no me defraudó para nada. Elegí al mejor tío del mundo.

Natalia

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