La historia de parto
Todo comenzó la madrugada del lunes, cuando rompí la bolsa. Justo el día que cumplía las 38 semanas.
En ese momento me emocioné pensando que estaba a pocas horas de conocer a mi niña.
No le dije nada a mi marido, dejé que siguiera durmiendo pensando que las olas comenzarían enseguida y ya lo despertaría en ese momento.
Me volví a acostar y en toda la noche nada. Por la mañana desayuné tranquilamente, recogí la casa, me duché, hice ejercicios de movilidad, de respiraciones... En fin, intenté mantener la calma y crear un espacio tranquilo. Pero nada, ni una ola.
Después de comer salimos a pasear y tampoco. El parto no arrancaba por mucho que lo intentáramos. Así que finalmente a las 18h decidimos ir al hospital.
La matrona que me atendió me hizo un tacto y me dijo que estaba dilatada de 2cm pero "muy verde".
Vino la ginecóloga y me echó un pelín la bronca por haber tardado tanto en ir y me dijo que había que poner antibiótico ya e inducir el parto...
Me ofrecieron poner el propess y comenzar con oxitocina a la mañana siguiente.
Al principio me negué, no quería ni una cosa ni la otra. Les pedí esperar a cumplir las 24h de rotura de bolsa a ver si empezaba el parto espontáneamente pero no parecía gustarles la idea... Finalmente la ginecóloga me ofreció hacer otro tacto para valorar, acepté. Entonces ella me dijo que no estaba "tan verde", que tenía el cuello del útero muy blando y podríamos probar con la maniobra de Hamilton y si a las 8h de la mañana del martes seguía igual comenzar con oxitocina. Acepté.
Aún así me viene abajo. No quería inducción, me daba mucho miedo tener un parto inducido y acabar en cesárea. (No por la cesárea en sí, si no por el protocolo que tiene el hospital en ese caso, ya que debes entrar sola y luego te separan de tu bebé unas dos horas.)
En ese momento el apoyo de mi pareja fue clave. Estábamos tomando las mejores decisiones para nosotros y nuestra niña.
Pasé la noche con leves dolores tipo regla, muy soportables.
A la mañana siguiente, ya el martes día 3, estaba de 3cm y a las 8:00 comenzamos la inducción con oxitocina sintética.
Pasé toda la mañana con olas bastante soportables. Me centré en acompañar a mi cuerpo, en la respiración y en crear un buen ambiente.
Hubo cambio de turno en el hospital, y tengo que decir que cuando llegó la nueva matrona enseguida me transmitió mucha confianza. Ella fue una pieza fundamental en mi trabajo de parto.
Sobre las 13:00h noté un aumento en la intensidad de las olas. Pedí otro tacto y estaba de 4 cm, con el cuello totalmente borrado y la niña encajadísima.
A partir de ese momento las olas comenzaron a ser más intensas. Las respiraciones de hipnoparto me ayudaron muchísimo a poder llevarlas mejor.
A las 15:00h sentía que no podía más. Notaba muchísima presión en la parte trasera de la pelvis (como si me hiciese caca todo el rato), no podía ni estar sentada en la pelota... Así que hicimos otro tacto y ya estaba de 8cm.
Recuerdo que le decía a la matrona que no podía más, que no aguantaría, y comencé a valorar el uso de la epidural. En ese momento sus palabras me salvaron. Recuerdo que me dijo: "Sandra ya lo tienes, estas siendo muy fuerte y valiente. Sigue así y si en una hora sigues igual valoramos opciones".
Aquí le pedí a mi marido que no me hablara, quería silencio para poder concentrarme en las respiraciones. La matrona me trajo la silla de partos para que estuviera más cómoda. No podía ni sentarme en la pelota por la presión que tenía en la parte trasera de la pelvis.
Me concentré en seguir acompañando las olas y llegó un momento en que mi respiración y sonidos cambiaron. Mi pareja fue capaz de reconocerlo, llamó a la matrona y efectivamente estaba en dilatación completa.
En la siguiente ola sentía ganas de empujar, empujé y la cabecita de mi niña ya se veía.
Pasamos a paritorio sobre las 16:30h, y en 30 minutos la niña ya estaba fuera.
Pude sentir perfectamente como salía poco a poco, como se iba abriendo mi cuerpo... Fue una sensación mágica.
Rápidamente la matrona colocó a mi niña encima de mi pecho, nos miramos con mi marido y por fin pudimos decir que lo logramos. Traje a mi niña al mundo yo solita, como había imaginado tantas veces durante mi embarazo.
La placenta se desprendió sola a los pocos minutos, y tuve un pequeño desgarro pero ni me enteré. Además ha cicatrizado super rápido y no he tenido ni una molestia con los puntos.
Dejando de lado que tuvo que ser parto inducido, fue todo genial. Todo perfecto, como yo quería.
Sin duda una experiencia brutal, que para nada recuerdo como algo doloroso. Muy intenso, sí, pero doloroso no.
Tanto mi marido como yo guardamos muy buen recuerdo del parto y ambos sentimos que lo disfrutamos mucho.
Lo repetiría sin dudarlo ni un solo segundo.
Me sentí tan bien por haber logrado mi mejor parto!
Sandra
