Lianne y su inducción de parto positivo

Me gustaría compartir mi historia de parto positiva de mi primer bebé, que fue una inducción.

Tuve un embarazo sin complicaciones, ¡pero mi bebé no mostró señales de llegar mientras yo esperé pacientemente hasta las 42 semanas! Había hecho una gran cantidad de preparación para el parto, haciendo el curso de hipnoparto y leyendo el libro 'The Positive Birth Book' de Milly Hill, así que me sentí bastante tranquila incluso por el hecho de que el bebé no llegara "en su fecha probable de parto". También aconsejo el masaje perineal a partir de la semana 37 por consejo de un amigo ginecólogo, una muy buena decisión, ¡hablaré más sobre esto más adelante!

 

Entre la semana 41 y 42 me puse un poco ansiosa ya que me monitearon más frecuentement. Sin embargo, siempre me dijeron que mi pequeña estaba sana y no mostraba ninguna señal de estrés, así que traté de darle todas las oportunidades para que fuera un parto espontáneo.

 

A la semana 41 + 6, sentí que la mejor decisión era tomar medidas y hacer un barrido. No me molestó tanto como esperaba. Les pedí que me dijeran la puntuación de Bishop: es una evaluación de cuán "maduro" está tu cuello uterino para el parto y estaba empezando a acortarse y adelgazarse, lo cual fue alentador. Tuve algunos calambres muy leves esa noche pero nada más. Al día siguiente, nos dieron hora para la próxima monitorización (correas) y para valorar con el médico una posible inducción. Nunca me sentí presionada por mi hospital para aceptar una inducción, siempre me preguntaron "qué opinaba yo". No sé si esto se debe a mi plan de parto (bastante anti-intervención) o si era su estilo. Pero cuando le pregunté al médico si ahora me recomendaría una inducción, ella dijo que definitivamente sí. Me sentí lista para aceptarla. Era por la mañana y como mi bebé estaba contenta y tranquila, dijo que fuera a casa, que comiera algo y descansara y que volviera a ingresar por la tarde. Traté de negociar una inducción en la casa de partos dentro del hospital (la parte liderada por matronas), pero como ya estaba de 42 semanas no me dejaron, ya que me consideraban de "alto riesgo". Esto fue frustrante ya que no creo que realmente nada cambiara de la noche a la mañana. Pero era su política. 

Fui admitida a las 4pm en el hospital, y el plan era comenzar mi inducción allí y llevarme a la sala de partos una vez que estuviera de parto activo. Le mencioné nuevamente a mi comadrona que realmente quería dar a luz en la Casa de Partos del mismo hospital, pero que el médico había dicho que no. Ella se ofreció a que pudiera hablar con la comadrona encargada para ver si esto se podía negociar. Para mi deleite, me confirmaron que podría ir a la Casa de Partos siempre que el bebé estuviera bien, lo que significaba consentir la monitorización con Doppler después de cada ola, y transferir a la sala de partos para una monitorización continua en caso de cualquier inquietud. ¡Esto resalta la importancia y la posibilidad de negociación!

Repitieron las correas y luego me colocaron el gel de prostaglandinas. Hubo más "maduración" del cuello uterino durante la noche, lo que también fue alentador. Después de una hora, el bebé todavía estaba bien, así que detuvieron las correas con el plan de repetirla la medianoche. Había estado mirando mis fotos de momentos felices / leyendo mis afirmaciones positivas durante este tiempo, para tratar de producir oxitocina. Todavía no sentía ninguna ola, y como pueden pasar hasta 24 horas para que haga efecto, decidimos irnos a casa por unas horas ya que vivimos muy cerca del hospital. ¡Quizás la caminata ayudaría! En casa me senté en mi pelota de parto y puse el difusor con el aceite esencial de lavanda. Empecé a tener sensaciones como de regla, como calambres, así que subí a acostarme en la cama escuchando mis afirmaciones positivas. ¡Dos horas después en casa tenía olas fuertes y regulares - y la app que usaba para contar las olas me dijo que volviera al hospital! Creo que las comadronas se sorprendieron de que las cosas se movieran tan rápido. Estaban bastante ocupadas así que pasó un rato antes de que me hicieron un tacto, momento en el que sentí una sensación de "presión". Las correas seguían dando resultados positivos y en el examen vaginal estaba dilatada de 6 cm. Me pude quedar en la Casa de Partos y me preguntaron si quería utilizar la piscina de partos, ¡sí, por favor! Usé la piscina, el gas entenox durante las siguientes tres horas (me pareció mucho más corto). Fue difícil, pero mis técnicas de hipnoparto definitivamente ayudaron, al igual que la respiración y el apoyo de mi esposo y comadronas (tuve dos, una estudiante, que fue excelente) - las dos fueron geniales.

En ese momento me sentía bastante incómoda con la vejiga y la comadrona me animó a que le dejara colocar un catéter urinario temporal para vaciar mi vejiga y dejar que la cabeza del bebé descendiera. Aunque no me gustó como sonó eso en absoluto, realmente ayudó a aliviar algo de presión. Ella me examinó después y ya estaba de 10 cm, ¡lista para los pujos! Quería posiciones verticales para empujar, así que me mantuve fuera de la piscina. Pedí una compresa perineal para ayudar a calentar y suavizar el perineo y reducir el desgarro. Lo sentí un poco intrusivo, pero también proporcionó cierto alivio. La preparación con el masaje perineal fue invaluable aquí, me sentí mucho más confiada en la fase de los pujos y estoy seguro de que es la razón por la que no me desgarré. Con el apoyo de mi comadrona, recibí a mi bebé en mis brazos después de media hora de pujar. Todo el trabajo de parto había sido de sólo 7 horas. El alivio fue inmediato y fue la mejor sensación tener a mi hija cerca de mí. Yo misma corté el cordón y luego pasé la placenta sin necesidad de inyecciones, ¡aunque aquí ya estaba cansada y después de haber parido a mi bebé sentí que esto aun era un extra esfuerzo - aunque mucho menor que el anterior!).

 

Finalmente pude acostarme con mi bebé en mis brazos y abrazarla. Luego, mi esposo y yo pudimos pasar unas maravillosas horas en la sala de partos con nuestra hija maravillándonos de todos sus pequeños rasgos: ¡Ya estaba aquí con nosotros!

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