La historia de parto natural en el agua de Cristina

Parto vaginal, natural, segundo parto, en piscina de partos, en el hospital

IMG-20211009-WA0012-01.jpeg

Era mi segundo embarazo y apenas había dedicado tiempo a prepararme esta vez. Mi primer parto fue una experiencia positiva, aunque fue inducido y acabé (después de muchas horas) recurriendo a la epidural.

 

Esta vez, solo deseaba sentir el proceso desencadenado por mis propias hormonas, para poder escuchar y conectarme con mi cuerpo, con mi hija.

 

Leí mucho sobre el tema, y las últimas semanas de embarazo, cuando por fin encontré algo de tiempo para mí, realicé el curso de hipnoparto. Me ayudó a profundizar sobre el proceso de parto y especialmente a trabajar herramientas que me ayudaran cuando llegara el momento.

Los días previos trabajé mucho las respiraciones y las afirmaciones positivas. Llegado el momento, empecé con contracciones, al principio llevaderas. Dormí a mi hijo y empecé a contar la frecuencia con la aplicación ONA, eran ya bastante regulares y cada vez más intensas.

 

Seguí las recomendaciones de las matronas y nos fuimos al hospital, pues al ser el segundo podía ir todo muy rápido.

 

Mientras esperaba a que llegara mi madre para quedarse con mi hijo, las olas se fueron haciendo más fuertes. Puse una luz tenue y usé la pelota de pilates, mientras seguía respirando, conseguí estar bastante tranquila.

 

Al llegar al hospital solo había dilatado 1,5 cm. En ese momento me vine abajo emocionalmente, recordé mi anterior parto, lo largo y doloroso que fue el proceso de dilatación.

Pensé en la epidural y me dije a mi misma que no sería un fracaso tener que recurrir a ella, si es que podía, ya que había tenido las plaquetas bajas durante el embarazo y hasta ver los valores en el momento del parto no sabía si podría ponerme la epidural.

 

En cualquier caso, debía esperar a que avanzara más el proceso, seguí centrándome en la respiración, puse la música que había preparado y me dejé llevar hasta adentrarme en el planeta parto.

 

Las olas eran tan intensas como las de la fase de parto activo, y las fuerzas flaqueaban.

Pasado un tiempo empecé a sentirlas diferentes. Para mi sorpresa, habían pasado apenas dos horas y ya había dilatado 6 cm.

 

Entonces saqué fuerzas, me metí en la ducha, y al poco sentí ganas de empujar, estaba ya de 8 cm, y fui a la bañera de partos. Fue un alivio sentir el agua caliente. Al poco rato ya tenía a mi pequeña en brazos. No me lo podía creer, había conseguido tener mi parto en el agua, me sentí fuerte y feliz por haber confiado en mí y haberlo logrado.

 

Mi pequeña nació la madrugada del 4 de octubre. Sin duda, haber trabajado estas herramientas hicieron que pudiera vivir el proceso de manera diferente a mi primer parto.

Aprovecho para darte las gracias por hacer que esta formación sea tan accesible, tanto el formato, precio, etc han hecho posible poder formarme y contribuir a mi experiencia positiva del parto. 

Cristina